jueves, 14 de octubre de 2010

Mis días con Tamara (2ª Parte) (12º, 13º, 14º)


No sé cuántas veces he empezado a escribir esta historia, lo bueno es que ya tiene un final. Así que, debido a causas externas (no adelantemos acontecimientos), voy a ponerme al día muy muy pronto. Es lo que tienen un retiro espiritual en Freising…

28, 29 y 30

28.09.10

- 4:30. Sí, no lo he escrito mal. A pesar de habernos acostado a la 1:30, tenemos que ponernos de camino al aeropuerto. Menos mal que María Luisa dejó la maleta en la consigna ayer, porque hacerse todo el paseo hasta la estación a estas horas andando, es duro por si solo…
Cogemos el autobús desde la estación después de correr un poquito y llegamos al aeropuerto al cabo de unos 25 minutos. Como no hemos desayunado ni nada, nos metemos entre pecho y espalda un capuchino, un latte macciato y sendos muffins de chocolate y otras cosas (que como estaban en alemán, no puedo especificar. Lástima que no tenga testimonios gráficos. El sueño me impidió pensar en el blog). Eso sí, lo suyo nos costó(A), pero después de facturar, nos sobraba mucho tiempo y había que invertirlo de alguna manera.

- 7:30, aprox. Entra María Luisa en la zona de los controles y yo no sé que hacer, porque Tamara llega a las 11, pero si me voy a Freising tardo una hora mínimo hasta la residencia (serían las 8:30 con suerte de coger los autobuses adecuados), luego otra para volver (debería salir a las 9:45 para llegar bien) y tengo que pagarme dos tickets más. Así que decido quedarme en el aeropuerto. Como llevaba el portátil, me compro un Sprite (B) en el McDonald’s y a esperar.

Parada técnica: En el mismo avión de Tamara viene Tatiana, la otra chica de industriales con la que busca piso. Desde que están aquí, nos hemos visto casi todos los días.

- 13:00. Llegamos a Freising (C), comemos en la residencia y nos vamos a hacer turismo. Tardamos menos de una hora en recorrernos el poblado, pero es muy bonito, y sus cafeterías con cafés enormes con espuma y chocolate y todo, están tremendos. (D). Los puntos imprescindibles: Los osos, la heladería del argentino, el banco rosita de mi amigo el rubio histérico, el Intersport que le va a salvar su espalda…
De repente nos llama Tatiana y resulta que ya tiene todo: una cuenta de banco, un móvil alemán, un seguro de responsabilidad civil... Tan eficiente que casi me agobio. Supongo que afecta el hecho de estar con los padres (han venido un fin de semana con ella para ayudarla a buscar piso). Eso y el tener una amiga alemana cuyo marido (o algo así) trabaja en un banco. Nostras sólo hemos comprado una almohada y un bretzel (E), pero bueno, Tamara ha estado bastante tiempo buscando piso.

- 21:00. Yo no puedo más y apenas he dormido siesta. Cenamos y ¡hago mi primera tortilla de patatas en el extranjero! Lástima que no tuviera ningún amiguito no español para enseñársela. El resultado final se puede calificar de aceptable (Tamara dijo que estaba bien, pero no sé si por agradar o qué…).

29.09.10

- 10:30. Estamos subidas en un tren dirección Munich(F). No le he podido ofrecer a Tamara Mini Zimtos porque íbamos tarde. De todas maneras, ¿para qué? Teniendo el capuchino de la estación y uno de todos esos bollos dulces y grasientos que te impiden apartar la vista de ellos mientras oyes una voz melodiosa que dice “cóoooomemeeeee”. Sí, caí (G). El mío era una especie de caracola con un fruto seco que nunca llegué a adivinar. Yo le pedí “uno de esos” con el dedo apuntando al azar, ya que yo sola no era capaz de decidirme. La señora me contesto algo así como “Ain nutzzzchniiitzel?” Pues vale muchacha, seguro que está bueno.
Tamara se pidió un bretzel con jamón cocido y queso fundido. En muchos sitios lo abren por la mitad y lo rellenan (por ejemplo, en esta tienda los hacían de mantequilla). Pero en nuestro caso era una loncha de jamón desde un extremo del bretzel a otro con que podía aguantar el queso fundido. Delicioso.

- 11:30. Quedamos con Tatiana en el rectorado de la TUM. Al parecer hay muchos papeles que tenemos que hacer. Y las chicas tienen varios pisos que visitar. Así que Tamara y yo hacemos una parada técnica para comer (H) (salchichas y cerveza, para variar) y el señor camarero, después de mirar nuestras caras extrañadas al ver las salchichas flotando en la ollita, nos enseña amablemente a comérnoslas. No me malinterpretéis, no significa que con 23 años no sepa comer (que podría ser). Sólo estoy aprendiendo rituales bávaros para integrarme en la sociedad y poder enseñarlos cosas autóctonas cuando vengáis.

- 17:30. Después de haber visto un piso raro en el que olía a fuerte y por supuesto sólo tenía una habitación para dormir, además de haber llamado a no sé cuantos números, haber ido a la universidad a mirar carteles y demás, consiguen una cita en un piso ¡al lado del zoo! Tamara y yo llegamos a la hora indicada. Si bien la visita era a las 19’00, creo recordar, fuimos a ver un poco la zona. La salida de metro nos indicaba que había que cruzar un puente, girar a la izquierda y luego a la derecha. No parecía estar lejos.

Al  pasar el puente, que imitaba al de Roma y sus candados (http://www.absolutroma.com/el-puente-milvio-y-los-candados-del-amor/) llegamos al zoológico. Y allí sí que olía a cabra y no en el piso de por la mañana. El primer desvío a la izquierda era un camino de tierra que se metía en un bosque (a los muniqueses les fascina esto del verde), así que continuamos paralelas al zoo en busca de una calle de verdad. Cuando dejamos atrás la puerta 6 del recinto (aprox. 150 metros entre puerta y puerta) nos dimos cuenta que el verde sólo iba a más en ambos lados de la calle. Por tanto, vuelta para el metro.
Volvemos a mirar el mapa y sí, hay que cruzar el puente. Lo volvemos a pasar y preguntamos a una muchacha que sale desde el bosque con su traje típico bávaro (surrealista) dónde estaba la calle en cuestión. Nos indica que por el sendero de tierra un rato y que luego a la derecha.
Como había gente haciendo footing y aún había luz, intentamos seguir las indicaciones. Aquello cada vez más espeso y el río cada vez más grande. Pero ni una sola señal de que hubiera algo habitado.

Llegamos a una disyuntiva. El río hace un giro drástico a la derecha y podemos o seguir por un puente y cruzarlo, o continuar por la orilla. Tras echar un vistazo y preguntar a corredores varios (nadie sabía nada) optamos por el puente, porque era imposible que hubiera nada habitable en aquella orilla llena de bosque espeso.

No sé cuánto caminamos, pero a mi se me hizo eterno. Nos dieron las 19’00, llamamos a Tatiana para que subiera ella y que ya apareceríamos. De repente vemos una casa al fondo del bosque (sí, todo era bosque) y con toda nuestra alegría llegamos. Si por casa se define un lugar con 4 paredes y techo, bueno, pero aquello era la caseta de una depuradora. Otros no sé cuantos metros más si atisbo de vida inteligente. Por la desesperación, decidimos cruzar al lado inicial del río en cuanto pudiéramos y volver al metro.

Al fin encontramos otra especie de puente y volvemos al lado de la civilización del río. Desde donde estábamos, el puente de los candados no se veía. Rivera abajo, pasando por un poblado de autocaravanas y un edificio-museo-algo extrañísimo, llegamos al metro a las 20’30, ya con la risa tonta por no llorar.
Tanto que había un ganso enoooooooooorme paseándose en torno al metro y del cual nos alejamos prudentemente, que parecía algo enfadado. Yo creo que estaba desorientado y a la defensiva, porque pasó un muchacho corriendo con sus cascos junto a él (el muchacho iba concentrado) el ganso se asustó, abrió las alas (vaya alas) y echó a correr detrás del hombre bajo el grito de “peeeeeeeeejjjjjjjjjjjj”. El hombre pegó tal salto que por poco se cae al suelo y el bicho corriendo detrás a picarle en los gemelos (era la parte más accesible)
No sé cómo acabó la historia porque no podía parar de reírme y torcieron una esquina. Yo sé que no debería reírme (en siguiente capítulos, el Karma me devuelve al golpe), pero en aquel momento y aún hoy que lo sigo recordando, me pareció graciosísimo.

Por resumir, porque después de aquello marchamos a casa: durante nuestra excursión, hablamos varias veces con Tatiana (lo que la cobertura nos permitió) y al final el piso no tenía ni muebles ni fregadero ni nada, sólo el hueco de las cañerías. Por tanto, tampoco iban a vivir allí. Cosas positivas, ya sé donde está el zoológico ¡y es muy grande!


30.09.10

- 8:30. Hoy no voy a acompañar a Tamara porque después de la experiencia de su primer día, lo mejor es que ella se monte en el coche con Tatiana y sus padres (han alquilado un coche, pero con el hermano ya son 4) y yo haga mi vida normal. Bajamos a Munich y me compro un ticket (I) más barato que el habitual porque sólo iba a estar 4 horas (papeleos de la universidad). En realidad me enteré después que con ese no puedes hacer un trayecto de ida y vuelta. Sólo puedes viajar en un sentido. Por lo que a mitad de camino de la vuelta, me tuve que bajar del tren y comprar uno nuevo (J).

Como bien dice Tamara, somos unas pardas, por lo que nuestro banco debería se el “Spardabank” (otro de los de aquí) y cada día estoy más de acuerdo con ella. Fui a sacar dinero a un cajero y yo vi “EC Karte”. Eso es lo mismo que si lees VISA o MasterCard o algo, pero hay muchos bancos con el EC Karte, pero me emocioné y fui a sacar. Cual ha sido mi sorpresa cuando veo (a los 2 días) que por 50 euros, me han cobrado ¡4,5 euros de comisión! Están locos estos alemanes y me van a arruinar, ya de paso.

ATENCIÓN: Tengo móvil alemán, barato, barato, eso de comprarte una tarjeta de prepago. Si alguien tiene la intención de llamarme, que me pida este número porque con el otro me cobran una pasta. Además, como Sole me regaló un móvil súperchachi libre, mucho mejor.(¡Gracias!)
En la universidad me encuentro con mi amigo Carlos. Me da mucha alegría porque hacía una barbaridad que no lo veía. Empezamos a hablar y terminamos comiendo juntos en un McDonald’s (K). Nos ponemos al día de la historia del inquilino. Él lo acogió sólo una noche, pero como vio el percal, fue más inteligente que yo y a la mañana siguiente lo invitó a irse. Ninguno de los 2 teníamos por el momento noticias del chico y creo que a día de hoy, tampoco. Yo no voy a llamar y Carlos seguro que tampoco, así que el muchacho ya decidirá si nos quiere contar las novedades de su vida o no.

- 19:00 aprox. Estamos en Freising y vamos al súper (L). Tamara en teoría iba a quedar con Irene, una chica de mi clase de Madrid, pero ella llegaba muy tarde (y a Memmingen, aeropuerto de Munich oeste, 100km) y el día había sido muy largo.
Yo sabía que tenía que ir a comprar, así que por la mañana me bajé con la bici y la dejé en la estación. Cargué la compra en la mochila y monté a Tamara en el bus. Para los que no hayáis cogido una bici en mucho tiempo, es algo difícil pillarle el tranquillo, pero si vas con peso, es un mundo aparte. Podría decir que por poco muero y esas cosas(tuve momentos de crisis, pero no caí), sin embargo, quitando que cuando tenía que cruzar una calle, me bajaba y lo hacía a lo peatón, me siento muy orgullosa de mi misma.

Sólo quiero hacer un inciso especial para terminar. No sé si alguna vez he hablado de la turca, pero hago un resumen. Esta muchacha es de Turquía (seguro que ya lo habíais adivinado, eh?) estudia algo de microbiología y genética, tiene 20 años y según mi criterio, es hiperactiva como poco. Se le va un poco la pinza eventualmente, pero es muy divertida. Ya me ha invitado a sopa tuca varias veces y se está convirtiendo en mi amiguita de la residencia, poco a poco. Ya escucharéis muchas cosas sobre ella, por ejemplo la primera: cuando volví con Tamara, estaba por aquí y nos invitó a su habitación a enseñarnos algo. Cuando salimos de allí, llevábamos cada una, una manzana, un panfleto de Turquía y habíamos escuchado un tango, salsa, merengue, una ranchera y una sevillana. Y, detalle importante, Tamara se marcó unos pasos de salsa en la habitación (porque la turca insistió)  la mar de suelta ella.

(A)  10,40. Es que no había otro sitio y teníamos el cuerpo cortado
(B)   1,89. Los mejores 2 euros invertidos en lo que va de mes.
(C)  2,40 por cabeza.
(D)  Casi 5 euros entre las 2
(E)   3 euros de la almohada y 0,49 del Bretzel.
(F)   18,90 entre las 2. Es el billete de varias personas, desde 2 hasta 5.
(G)  2,80. Café a un euro y bollo delicioso, el resto.
(H)  6,50+1,80 de un zumo de después cada una, pero me invita a comer. ¡Gracias!
(I)     7,50, pero en teoría no puedes hacer el trayecto de vuelta con él.
(J)     11,50. Pero es como un metrobus, se van usando viajes poco a poco.
(K)   Yo pagué 7 euros, pero invité a Carlos a algo.
(L)    20 a medias y les sumo los 4,5 de la comisión que se me han pasado
(M) Que no lo he puesto antes. La tarjeta con 10 euros en llamadas, sólo 20 euros. Gracias Fati por tu Siemens, está conociendo mundo (lleva la tarjeta española)

6 comentarios:

  1. en siguiente capítulos, el Karma me devuelve al golpe ¿Me llamo Earl versión muniquesa? =D Creo que me has quitado las ganas de salir a hacer footing, aunque creo que las posibilidades de encontrarme un ganso (http://www.youtube.com/watch?v=rouL3XOBvRs 2:34 =P) son ridículas

    Lo de la turca me ha encantado, ¿seguro que estudia microbiología y genética (o te has venido arriba porque inicialmente te recordaba a Mohinder?) y no es de la embajada ahí? Porque lo del panfleto es cuanto menos, extraño... (lo de la manzana, por otra parte, me parece lo más normal del mundo)

    Besote y mejórate! ;)

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  2. Ya me lo dijo Isa,tu habitación es como la ONU en miniatura,no tienes problemas de integración.
    Besos.

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  3. jajajajajaja viva el siemens!!!!!!!!!!

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  4. Madre mía, es esta la última entrada?? creo que me he puesto al día! por fiiin =) De todas formas echaré un vistazo, no sea que me haya dejado algo.
    Jó, cuáaanta cerveza, cada vez me entran más ganas de coger un autobús alado, también conocido como Ryanair, y hacerte una visitilla jejeje podría vivir eternamente a base de bier.
    Ains, qué envidia (y no, de sana nada, que eso es una leyenda urbana). Me alegro que lo estés pasando bien, y eso que apenas llevas un mes!
    Un bezo grande grande!

    P.D. Soy Silvi(a) y tmb quiero una bici roja ;) (que es mona monísima)

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  5. Qué inteligencia la mía... resulta que sí puedo poner mi nombre... ains! El inicio de la postdata carece de utilidad xD

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  6. ¡Anda! si resulta que no he comentado esta entrada...

    Con lo que más me he reído, sin duda, con lo del ganso asesino. Ya tengo otra excusa más para no salir a correr.

    Yo veo que se te acumula el trabajo (aún con las causas externas) yo creo que un vídeo sería más rápido ¿no? así le ponemos cara a la turca...(¿no me metéis a mí presión con los vídeos? pues toma...)

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