Me hubiera gustado publicar esta entrada bastante seguida a la anterior, pero como siempre, no ha podido ser. No es que sea imprescindible, pero mejor leer la anterior primero para conseguir el marco adecuado de esta historia. Sobre todo, el último párrafo.
Me he divertido muchísimo escribiendo esto(el primer día), espero que suceda lo mismo al leerlo…
01.10.10
Este día es diferente al resto, o al menos la forma de contarlo. Si bien Tamara se pone muy temprano rumbo a Munich a la busca y captura de piso, como veréis que hace todos los días, yo opto por quedarme en el poblado porque parece que el día va a ser bastante malo.
Sin nada destacable por la mañana, me encuentro con la turca a la hora de comer. Yo estoy guisando unas pechuguitas de pollo a la plancha, con cebolla y aceite de oliva, cuando me ofrece sopa turca. Digamos que tiene una bolsa semitransparente llena de unos polvos que, con un poco de cebolla, lo pone a hervir y sale algo bastante sabroso. Lo sé porque me invitó y yo, para no quedar mal, le ofrecí pollo (le gustó mucho a pesar de de que es de lo más simple y que le echó remolacha de bote por encima)
Tras conversación en Germanglish, me dice que hagamos algo este finde, por ejemplo: ha visto en una web una señora que se va a Colonia en coche y que tiene plazas libres. Por 10 euros te lleva (esto lo hace muchísima gente, la web esa es casi algo oficial). Me propone que nos vayamos a la aventura y durmamos en un albergue. Yo le pregunto “¿Y la señora esa, cuándo vuelve?” – “Ah, no, la señora no vuelve. Ya veremos como volvemos”. Mi cara era un poema, así que, amablemente le dije que ya otro fin de semana si eso. ¿Irme a dormir con una desconocida en el coche de otra desconocida a un sitio desconocido un fin de semana y ni siquiera saber cómo volver? No, gracias, estoy de Erasmus, no loca.
Mientras todo esto sucede, yo estoy haciendo un bizcocho porque María Luisa me trajo levadura y no nos dio tiempo. Lo saco del horno y lo pongo a enfriar con un plástico encima que pone M26 (mi habitación).
Le comento a la chica que me voy a echar una siesta (palabra que ha aprendido y se pasa el día usando) y que si quiere, luego hacemos algo (menos drástico), como montar en bici. A las 18:00 estaba en mi puerta.
Con las mismas ganas que una tiene de ir a la universidad por las mañanas, me levanto y me monto en la bici. Descubro increíblemente que, más allá de mi residencia, ¡existe Freising! Pensé que vivía en el culo del mundo (perdón por la expresión) pero no. Hay algo más allá: hay vacas.
Primero lo notas por el olor pero luego las ves, una granja. Además, después de la granja, comienzan los campos de maíz. En el fondo es hasta bonito, porque está todo verde y los aviones enormes sobrevolando las praderas (es lo que tiene vivir junto a aeropuerto). Cuando se acaban los campos, empienzan los bosques de pinos y helechos. Ya cerca del comienzo del bosque, nos paramos a contemplar el paisaje. Para ser algo más descriptiva, había estado lloviendo por la mañana y con la caída del sol se estaba levantando una niebla espesa entre la cual se filtraban los últimos rayos.
El atardecer era precioso, de foto. Y no tuve que pensarlo yo sola, porque de repente veo a la muchacha que saca una pedazo de cámara semiautomática y se tira al suelo a hacer fotos. Sí, se tumbó en el camino de tierrilla y sí, había llovido. Estaba haciendo fotos de mi bici, que estaba un poco más adelantada que la suya y de mis pies, o parte de ellos. No voy a hacer ningún comentario, dejémoslo en que le gusta la fotografía artística.
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| La única que hice y es con el móvil. Pronto conseguiré las que hizo ella... |
Seguimos nuestra travesía y nos adentramos en el bosque. A las 19’30 es noche cerrada, por lo que a los 20 metros le digo que nos vamos, que yo no tengo luz. No se le ocurre otra cosa que contarme que ayer vio a un lobo en un paseo como ese. Ya estamos tardando, tira.
Llegamos a la residencia y nos ponemos a hacer la cena. No lo he contado antes pero durante mi “siesta”, vino un vecino negrito a saludarme. Yo estaba con mi madre en Skype, así que se fue y cuando acabé, me lo encontré en la cocina. Me dijo que había venido a verme por 2 motivos, uno, que hacía mucho que no me veía y el otro, que había visto el cake con mi número y que tenía que pasar a saludar.
A todo esto, yo me pregunto, ¿De qué me conoce? Yo sé que hay 2 negritos en mi planta, uno que tiene un aparato en la rodilla porque está en rehabilitación y siempre viste con calzonas y este otro, más serio, formal, con camisa y pantalones chinos. Con el primero he hablado más veces, pero con este, sólo hola y adiós.
Muy amable yo, le ofrezco a él y al alemán pelirrojo que danzaba por ahí un trocito de bizcocho para probarlo. Cuando acabaron, les ofrecí más y el alemán, con un tímido gracias, rechazó la proposición. Sin embargo, el negrito, que he de mencionar que estaba haciéndose un arroz con mogollón de verduras y cosas a las 5 de la tarde, se partió más de un cuarto del bizcocho. Yo le dije que se tomara un vaso de leche o zumo que si no aquello no iba a bajar.
Debe ser que le gustó mucho, porque me propuso ir al cine por la noche si no tenía más planes. Yo tenía muchas ganas de ver una película en alemán, así pues, a estrenar el cine de Freising.
Como estuve toda la tarde con la turca, llegué muy casi a la hora de volver a salir, así que la muchacha preparó la cena para las 2 mientras yo me cambiaba(yo no lo sabía, pensaba comerme un sandwich). Durante la tarde le comenté lo del cine y le pareció buena idea.
Cuando llego a la cocina, aparece un chinito, con carita de niño y en pijama, La chica, que habla mucho más que yo, se puso a darle conversación. El chino, al igual que el negrito, no sabe nada de alemán. Y yo tenía mis serias dudas sobre el inglés porque, en un gesto de cortesía, la turca le pregunta si quiere sopa y lo que había preparado al chinito. El chinito dice “sí” y creo que es la única palabra que escuché de su boca durante la cena.
A todo esto, la cena consistió en cebolla “hecha” en la sartén, con queso Philadenphia y un huevo estrellado. Allí, el chino, la turca y yo comiendo sopa y ceboola. Sensaciones finales sobre el plato: Crujía.
En nuestra "intensa" conversación, le comentamos al chinito que nos vamos al cine, que si viene. Su respuesta fue “sí”(para variar). Añadimos que la peli estaba en alemán, pero tras una cara rara, volvió a decir “sí”.
Fue a vestirse y sale de la habitación en vaqueros y sudadera pero con unos tenis enormes con cordones rosa chicle, que me recordaron mogollón a los de mi hermana Ángela. Adiós, ¿y si va a ser una chinita en vez de un chinito? Por el pelo podría ser cualquier cosa, porque lo tiene como en melenita y un tanto ondulado (para ser chino). Total, el nombre me deja igual.
Así que nos ponemos en marcha al cine el negrito, la turca, la chinito/a y yo. Un paseo graciosos porque no hay buses. Detalle técnico, me di cuenta por el camino, cuando el negrito me estuvo hablando de su operación y rehabilitación de rodilla, que no existían 2, que sólo hay un negrito en mi planta...
Al fin llegamos al cine y vemos Salt, la de Angelina Jolie. Por un lado la turca explicándole al chino/a la película y yo haciendo lo mismo con el negrito. No es que la peli tuviera mucho diálogo ni que yo supiera mucho alemán, pero él seguía preguntando cosas.
Me estaba interesando taaanto que me quedé dormida, pero sólo fue un ratito.
La vuelta fue lo mejor, el negrito diciéndome cosas y yo haciéndome la longui. Se me da súper bien eso de hacer que no entiendo el idioma. Qué pesado, con que si un día vamos a un bar, que si soy really mature, que si somos los únicos que estudiamos máster y que deberíamos hablar más… Chico, relaja, además, hasta hace 3 horas pensé que eras dos personas diferentes.
Al final parece que el chinito/a sí habla inglés, porque se pasó todo el camino con la turca de cháchara.
Yo llegué a la residencia y le dije a la turca que teníamos que fregar los platos de la cena. Creo que el negrito pilló la indirecta porque desapareció.
Justo que tenía que contarle a Tamara la historia del negrito, la turca, el chino/a y la española, se queda a dormir en Munich porque creyó que no había más trenes. Sólo tenía que cambiar de columna del libro mágico de Freising, pero me ha pasado tantas veces que la entiendo…
02.10.10
¡Sábado! Qué me gustan los sábados. Tamara vuelve, se ducha y se va a Munich. Yo me lo tomo con la calma (B), pero hoy voy a huir de este pueblo de locos.
- 19:30 Lo destacable del día es que voy con la turca por la tarde, y por primera vez, a la Hofbräuhaus. La cervecería, mejor dicho, Biergarten, más famoso de todo München. ¿Y por qué? Porque alli el Oktoberfest dura todo el año. Con capacidad para más de 4000 personas, consta de mesas muy largas con bancos de madera en cada una de las diversas plantas. El chiste es que te sientas donde puedes, por supuesto compartiendo mesa con tantos otros borrachos. Tienen comida típica (salchichas de todas clases y colores, Leberkäs, patatas, col agria, bretzels, etc..) y lo mejor, una orquesta debidamente ataviada de bávaros (al igual que los camareros) ambientando el asunto.
Tocan canciones típicas y cada 2 por tres, se lanzan con el “Ein Prostit” (Si queréis memorizar la letra para vuestra futura visita, ver la entrada del 4 de octubre). Que te pongas de pie en el banco/mesa, a gusto del consumidor.
Éste en concreto es del Oktoberfest y de Paulaner, pero prefiero no adelantar acontecimentos y que veáis la HB con vuestros propios ojos…
Pues allí que nos fuimos la turca y yo. Ella se quedó en la planta de abajo con unos amigos brasileños y yo me subí a la última planta con Tamara, Laura, Tatiana y 2 chicas de la ETSII que habían venido de visita. Entre toda la gente había un islandés amigo de las chicas que apareció con corazones para todas.
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| Galleta adornada que todo el mundo lleva al cuello en el Oktoberfest |
Lo he colgado en mi cabecera. En el mío creo que pone algo como “Estás súper”, pero en el de Tamara, literalmente está escrito “Mi dulce escarabajo”. Es que yo a los alemanes estos, no los entiendo…
Después de un Leberkäs y medio litro de cerveza (C) nos vamos de fiesta. ¡Mi primera salida nocturna en Alemania! Bueno, no sé para qué me emociono tanto. Fuimos con la turca y los brasileños pero la fiesta de aquí (en concreto a los 2 sitios a los que fui) no me convencieron nada. El primero porque apenas había sitio para bailar, sólo mesas largas y barra (sí, había salido ya de la HB), pero la música y la iluminación era de discoteca. Lo más curioso, es que al pedirme la segunda cerveza, me dieron San Miguel ¿!!!!?
Y no, era imposible que supieran de donde venía. Sacaban los botellines a voleo de una neverita.
El segundo sitio no me gustó, a pesar de ser un latino en el que todos hablaban español, porque llegamos y cerraron. Y no eran ni las 3.
Por tanto, S-Bahn de vuelta a casa y yo creo que las tres nos quedamos sopas. Por suerte es la última parada…(D)
03.10.10
Si tanto me gustan los sábados, qué poco los domingos. Creo que ha sido el día más desperdiciado de todo el tiempo que llevo aquí.
Me levanto muy muy tarde y Tamara se vuelve a ir. Si cuando decía lo del matrimonio, era totalmente cierto. Yo me paso los días en Freising y ella, se levanta temprano y no vuelve hasta la noche. Nos contamos nuestras cosas mientras cenamos y a dormir.
Lo más útil de hoy ha sido decirle a la turca que ya si eso otro día nos vamos a montar en bici, porque cuando ha vuelto (que conste que había llegado a las 1000 con nosotras), se habían hecho la francesa y ella, nada más y nada menos que ¡30km en bicicleta!
Si cuando digo que se le va un poco la cabeza, no me lo invento. Pero, insisto, es muy divertida.
Lo menos útil, escribirle a mi coordinador de nuevo. En teoría deben estar ya en Munich para firmarnos papeles y burocracia. El mío piensa que desaparecer y no dar señales de vida es mucho más divertido…
PD: El chinito o chinita no es de China, es de Corea del Sur.
PD2: Mira que el negrito me ha dicho veces de donde viene, pues no me acuerdo.
(A) 7 euros aprox. Carísimo el cine para estar en el poblado.
(B) 10’40. Panoli yo porque luego me saqué una tarjeta mensual.
(C) 11 euros aproximadamente.
(D) Entre las cervezas (3,50 cada una) y aunque no lo recuerdo, el taxi que seguramente cogimos, suman aprox. 10 euros por mi parte.


Desde que el negrillo y el chino/a han entrao a formar parte de la historia no he podido dejar de pensar en united colours of benetton xD
ResponderEliminarOs falta un alemán (con aspecto de alemán) y podríais plantear ser la imagen de la próxima campaña jijijiji Foticos pronto no? : )
Oye tía, investiga, que con tanto nombre raro lo mismo tienen lembas por allí y siempre he querido probarlas! jaja
Bezos y abrazos!
La mejor frase:"Chico, relaja, además, hasta hace 3 horas pensé que eras dos personas diferentes"
ResponderEliminarQué bueno...
Creo que es la entrada con la que más me he reído, y Carmen me ha confesado que también se ha reído un montón.
En fin, a ver si luego te pillo y hablamos onlain.
Besitos