lunes, 25 de octubre de 2010

Mis días con Tamara (THE END/Das Ende) (18º - 20º)


04.10.10

Hoy es el día de la burocracia y de, no estoy muy segura, creo que empadronarme en Freising. Para que esto suceda, necesito primero subir a lo alto de la montaña. Bueno, mejor os pongo en antecedentes.

En aquellos primeros días, cuando era joven e inexperta, conté por el blog que Freising era muy bonito, con sus casas de colores y todos sus bosques verdes. Sí, es cierto, pero sólo cuando hablamos del centro. Porque yo, no vivo en el centro (de ahí lo de conseguir la bici). Es todo muy verde en mi zona pero vivo en la ladera de una montaña:  Weihenstephanen Berg. La cumbre está presidida por la cervecería más antigua del mundo, que, como no podía ser de otra manera, su cerveza se llama Weihenstephan.
Según María Luisa, está muy buena, así que recordadme que os invite a cerveza frisingueña cuando lleguéis.

Tan feliz voy yo con mi bici, cuesta arriba. Y no malinterpretéis, cuando digo voy con la bici me refiero a “con” y no “en”, porque eso implicaría ir subida encima, cosa que si ya de por sí me es difícil, no os podéis hacer a la idea de cuando hay una cuesta.

Tengo que:
-         Llevar mi documentación a la Studentenwerk que aún no saben que estoy aquí.
-         Empadronarme con la documentación que me den en la Studentenwerk.
-         Sacarme un visado de no sé qué en no sé donde (pero tienen un oso hippie y otro vestido de Spiderman en la puerta).



Allá que voy yo tan feliz en mi bici roja, subiendo y bajando montañas, tanto por obligación como por gusto, porque en el pueblo intento ir por la parte de arriba para evitar los coches (que me dan miedito). De repente me meto en una calle con pivotes en la entrada. Deduzco que por allí no pasan coches, o levitan, o no pueden pasar. Por tanto, voy tranquilamente por el medio de la calle cuando me sale de la izquierda, sin avisar, una vespa gris. Me bloqueo, me paro y me quedo clavada. La moto se me acerca y, en lugar de rodearme por la derecha, que había mucho sitio, sigue de frente hacia mí y se para.

 El señor empieza a gritarme y yo entendí lo siguiente “slajhshdiass derecha iwijdnfbsassd mi carril iwjfjaephgbvdfpooa y más auednashduedhfblx”. Y yo, con el corazón en un puño y repitiendo “Entschuldigung entschuldigung, entschuldigung, entschuldigung”, y eso que la motillo iba casi más despacio que yo (ah, no espera, eso es imposible), me bajé de la bici, agaché la cabeza y seguí caminando, con la bici a mi vera.

Después de arreglar los 2 primeros papeleos, decidí que, como no sé dónde se hacía el tercero, me iba a colar en la visita al campus, aunque éste no fuera mi turno (tenía para 2 semanas después). Vaya salas, o mejor dicho, edificios con ordenadores, el comedor enorme, la biblioteca fantástica y todo a 200 metros de mi casa. Nos subieron hasta la cervecería y nos aconsejaron que llevásemos a nuestras visitas a comer algún día allí, porque es un restaurante típico bávaro y está muy bien.

Por tanto, con mi día completo porque el horario de oficinas alemanas suele acabar a las 12, me vuelvo a casa con un susto en el cuerpo pero, igualmente, una sonrisa y un: “Tamara, ¿sabes qué me ha pasado hoy? Por poco y muero”. (me gusta exagerar, no fue ni amago de accidente)

05.10.10

Ya no me voy a gastar más billetitos de 10 euros en ir y volver a München, me voy a comprar un abono aunque aún no tenga los papeles necesarios para hacerme el de estudiantes.
 
Tras un estudio intensivo, descubro que existe la IsarCard 9 Uhr,(A) una curiosa tarjeta con la que puedes viajar a todas las horas los fines de semana y de lunes a viernes, NO puedes coger ningún transporte de 6 a.m. a 9 a.m. Lástima, yo que pensaba estar todos los días montada en un transporte público a las 6 de la mañana… 
Creo que a esa hora es cuando el metro va más lleno o la gente va a trabajar o algo. Pero me cuesta sólo 63 euros mientras que la de todas las horas te sube a ciento y pico.

Ya en el tren, Tamara y yo con nuestro café de la estación (B), hacemos un viaje agradable discutiendo lo que ponía (o no) en un periódico alemán. Teníamos que hacer trasbordo en el centro, así que en medio de nuestra acalorada charla mientras nos inventábamos el contenido de la noticia de una muchacha que hacía un deporte extraño, se nos acerca una chica. Con un buen acento murciano y bastante nerviosa, nos cuenta su vida. Se llama María, ha venido a hacer unas prácticas en un hotel (gratis, por amor al arte) y su jefa no ha aparecido, por lo que no ha podido trabajar y está sola y no conoce a nadie y no sé que más.
Le contamos que tenemos que ir a la universidad (centro, rectorado) y que luego comeremos allí, que se venga.
Pues las tres a charlar hasta que llegamos. María se pone cada vez peor porque la jefa le ha mandado un email echándole la bronca por no haber empezado a trabajar, a pesar de que sí había estado allí. Lo único que decía “yo me vuelvo, yo me vuelvo, no sé que hago aquí, yo me vuelvo”. Creo que la calmamos un poco y el email tampoco era para tanto, pero la chica estaba muy agobiada.

Después de recoger nuestros StudentenCard (ya soy alumna oficial con derecho a usar la Mensa, la biblioteca y todo), vamos a comer a la Mensa pero, llegamos a las 13’45 y ya habían cerrado. Bocadillo entre pecho y espalda(C) y me voy a la excursión que me toca “Residenz und Hofbräuhaus”. Vamos por partes:

-         Residenz: Vaya palacio bonito en el que vivían los reyes de Baviera. Con tanta habitación y tanto mueble. Tapices, camas, estancias, espejos… Y la audioguía en español. Maravillada. Visita obligada  (con audioguía, que tiene hasta musiquita) si os gustan los palacios.




-         Hofbräuhaus: La más grande y típica cervecería de München. Ya os hablé el otro día de ella, pero cada vez que voy, me gusta más. Conozco a un montón de españoles y otros tantos sudamericanos. Todos ERASMUS muniquenses, ninguno frisingueño: Arquitecto y arquitecta catalanes, un jienés, dos colombianos de Ingeniería Eléctrica, una italiana y lo mejor, una Taiwanesa. Y yo que pensé que en Taiwan sólo hacían juguetes. Pues no, también tienen muchachas de “erasmus” que se hartan de cerveza y salchichas.

Entre mi primera y segunda cerveza (D) (De medio litro cada una), me cambié de mesa porque sí y me senté con: una francesa (informática), una brasileña (ingeniería química), una polaca y un polaco (Kinga y Pawel, estudiaban algo de comida y sociedad) un alemán que era el monitor (Thomas, matemáticas) y uno de Georgia (Ese sí que no sé lo que hacía. Además, casi no sé dónde está Georgia: http://es.wikipedia.org/wiki/Georgia)
Empecé a hablar en inglés y no había quien me parase, pero al parecer, durante mi otra cerveza, tenían que estar muy aburridos porque empezaron a reírse con mis historias de IKEA y la bici. Lo que viene siendo mi vida diaria.
Thomas muy simpático, estuvo de ERASMUS en Madrid. Los polacos estudian a veces en Freising. ¡Ya tengo amiguitos!



Creo que fue la noche que mejor me lo he pasado desde que estoy aquí, pero que dura se hace la vuelta y eso que está Tamara (no estuvo conmigo en las excursiones, sigue buscando piso).


06.10.10

Mi coordinador está desparecido y yo ya no sé que hacer. Me voy al súper (E). No sé como lo hago, pero cada vez que voy me gasto 20 euros, ya sea cada 2 días o cada 2 semanas.
Sin embargo, soy una chica mayor ya porque voy casi desde la puerta de casa a la puerta del súper en bici. Aún hay ciertos tramos que los hago andando, como la salida de casa, los giros que me pillan semáforos en rojo y la entada a la calle del supermercado. Pero todo llegará.

Tengo un nuevo vecino. Se llama Bazz o eso he entendido y es esloveno. Sólo come pimientos (hay veces que le echa otras cosas, pero básicamente, pimientos) y no usa platos, come de la sartén. Me pidió una dirección de internet y fui a su cuarto a dársela. Tenía de música ambiente “Papa americano” en versión muy chunta-chunta. Me hace bromas que no entiendo en alemán y no las entiendo ni aunque me las traduzca, porque no tienen gracia.

Estudia algo parecido a lo mío y me echó una bronca por comprar chocolate de cobertura para un bizcocho, tremenda, porque eso tenía no sé cuántas grasas saturadas y porquerías. ¿Cómo yo, estudiando tecnología de alimentos podía haber hecho esa compra? él cuando va al supermercado se pasa media hora leyendo ingredientes y comparando.
Bien, me alegro por ti. Déjame que yo compre lo que me de la gana en paz. Me preguntó que cómo no era vegetariana. “¿Pero qué me estás contando? Cómo se nota que no conoces el jamón serrano ni las croquetas” 
Yo le hice la misma pregunta a él y me contestó: “Antes era vegetariano, ahora soy Erasmus”. Minipunto para el muchacho. Sin embargo sigo creyendo que está un poco loco.

La otra tarea del día era hacer el examen online de alemán para inscribirme en el curso. El nivel más alto que se da en mi poblado es el B2.1 y es el que yo quería hacer, por lo que, como mi gramática estaba un poco oxidada, le dije a Elisabeth que me supervisara.
El examen era imposible. 25 preguntas y cuando íbamos por la 4ª (tras 30 minutos), le dije a la chica que no hacía falta que se quedase (de hecho había cosas que ella no sabía). Entonces me dijo, hacemos hasta la 5 y me marcho. A partir de la 6ª, el examen facilísimo. Creo que sólo no sabía 2 respuestas de todas las que me quedaban. Menos de 2 minutos por pregunta.
Conclusión, por culpa de estos alemanes, que hacen las cosas del revés (lo difícil primero, la mejor calificación es un 1 y la peor un 5…) Me sale el resultado: Nivel C1.
¡Vaya! Pues sí que he metido la pata…
(Nota: Nivel C1 es el que hay antes de ser bilingüe)

No sé que haré, si iré con el certificado y les diré que yo sé mucha gramática pero no puedo hablar o algo me tendré que inventar. Eso me pasa por lo que me pasa...

Mientras yo discurro en mi cuarto, la cocina está llena de cotorras (por lo menos la francesa, la griega, la alemana y la turca), gritando y contando algo muy divertido en alemán, pero hoy no gracias, no me apetece sociabilizar

Bueno Tamara, hoy es nuestra última noche y si bien no te e dedicado muchas líneas en esta última entrada, sólo quiero agradecerte toda la compañía que me has hecho. Aún no te has ido y el Luftmatratze ya te echa de menos.

PD: Gracias por poner una lavadora, yo pensé que dominaba la secadora, pero queda demostrado una vez más que se sigue riendo de mí.

(A)   Adivinad… 63 euros.
(B)   1 eurillo.
(C)   4,20. Es que los bocadillitos son súper caros.
(D)    3,65x2= 7’30
(E)    17’20, lo que viene siendo casi 20.

3 comentarios:

  1. ¡¡Por fin se acabó el Oktoberfest¡¡
    Aunque puede que ahora te de penilla,quien sabe.
    Besos

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  2. A ver si etiquetas a tus amigos para que podamos localizarlos.
    Enséñanos a la turca ¡porfa¡

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  3. "nos aconsejaron que llevásemos a nuestras visitas a comer algún día allí, porque es un restaurante típico bávaro y está muy bien"

    Ya sabes a dónde quiero ir. Y apúntanos a una visita a la fábrica ¿eh? seguro que hacen tours, aunque sea en alemán.

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