Esta entrada es doble y diferente. Por un lado un día más y por otro la historia de mi inquilino. Esa parte es algo más atemporal, porque tiene más sentido si la cuento de un tirón que si la estructuro por tiempos. Además, si no os interesa, siempre os la podéis saltar.
Toda la entrada lleva escrita bastante tiempo en mi libreta, pero hasta hoy no he podido pasarla. Así pues, preparad un aperitivo o algo, por si resulta extensa, aburrida, extensa…
20.09.10
- 7:30. Ya ni me cuesta trabajo, quién lo iba a decir. Hoy sólo me he echado la toalla y dos jerséis porque he puesto la calefacción. Hoy es mi día de bancos y súper. Voy a darme una ducha y va a desayunar Mini Zimtos Perry en pijama, porque os voy a contar un secreto: la sensación de morder azúcar con sabor a canela cansa. Además, cuando los echas en la leche luego se quedan unos círculos aceitosos flotantes poco apetecibles...
Enrique se va a clase y yo a mis tareas. Ayer se me olvidó mencionar el detalle de que en mi bonito buzón naranja había una carta en alemán llamándome morosa. ¿Y cómo sé eso? No gracias a mi crujiente diccionario. Esas cosas se saben, te las manden en el idioma que te las manden. Lo ves y simplemente salta un clic. Resulta que debo el alquiler de septiembre y la fianza, así que voy a buscar una sucursal del banco en cuestión para saldar mis deudas.
- 9:00. Llego después de un paseito mu’ majo al banco, que está en la “calle de la bola”. En realidad me pasó lo mismo que el otro día. Yo iba buscando un número en una calle, pero como la calle cambió de nombre en cuanto hubo un giro de 15º seguí hasta casi el final y tuve que volver. El banco está en una de las casitas de chocolate, en la rosa. Me atiende un señor mayor y en un alemán despacito nos entendemos. Incluso me dice que mi alemán es bueno (es que era muy majete el hombre y estaba por agradar). Así pues, me pasa con un rubito barbilampiño enchaquetado para hacerme una cuenta, ya que, ATENCIÓN ERASMUS, en este banco (HypoVereinsbank) no te cobran mantenimiento ni nada si eres estudiante. Me pide unos papeles que tengo en la residencia, así que me toca volver, pero aprovecho el paseo para ir al súper. Un par de cartones de leche, queso en lonchas del que no sabe a nada y tres bollitos de pan (A).
- 10:00. Puntual cual alemana, estoy en el banco (había quedado en volver a esa hora). El rubillo es un histérico. Consigo, tras 30 minutos de decir a todo que sí en Germanglish y firmar muchos papeles, la cuenta de banco. Ya me mandarán la tarjeta por correo. Mi siguiente paso es dejar de ser una morosa, por lo que ingreso los 252(B) euros en la cuenta y hago la transferencia a mi residencia.
Quería volver al súper, ya que cargo las cosas en la mochila y debo aprovechar cada pase al centro pero encuentro una Drogerie y entro: champú, compresas y galletas(C) (¿por qué venden galletas en una droguería? No lo sé). Aviso a LAS ERASMUS, los productos femeninos aquí son, cómo decirlo sutilmente: una autentica porquería. Y sí, los alemanes muy avanzados y todo lo que digan, pero algo tan sencillo como el aplicador aún no ha sido descubierto…
- 12:00. Me quedan 40 céntimos en el monedero. Esto de pagar el alquiler en metálico no me lo esperaba. Decido irme a la residencia, porque sin el “poderoso caballero” no llego a ningún sitio y hasta que no me llegue el dinero de las transferencias españolas (de nuevo ERASMUS, tardan aprox. 2 días) voy a sobrevivir con ello. Por tanto, el resto de mi tarde se convierte en ordenar la habitación, internet y darle charla a mi inquilino. Detalle importante: Los bollitos alemanes con caña de lomo rondeña están, uhmmmm.
Segunda parte: La historia de mi inquilino.
Esta no es mi historia, no puedo profundizar en sensaciones, sentimientos, ni nada similar. Sólo puedo relatar lo que se ve desde fuera por si a alguien le ayuda en un futuro.
Llegó aquí un miércoles, dos días antes que yo. Estuvo de albergue en albergue, con internet en el móvil y mandando correos. El domingo no había conseguido más sitio para dormir porque era el Oktoberfest, así que le ofrecí mi suelo.
De muchísimos emails enviados recibe 2 respuestas, ambas de señores que se encuentran en el extranjero. El piso de uno de ellos está a 12 minutos de su universidad, así que se dedica a hablar con el hombre por internet. Sin exagerar se han podido pasar en torno a unas 20 horas hablando, repartidas en varios días(en mi cuarto, en mi ordenador).
Al principio el dueño quería que le mandase el dinero y él le enviaba las llaves por correo. Evidentemente no. No accedía a que le mandara la mitad por lo que tras varias discusiones, llegaron al siguiente acuerdo: hay un banco (o algo así) llamado Western Union en el que las transferencias son públicas. El dueño le pidió que mandara el dinero de 2 meses más la fianza a un conocido (en el caso de mi inquilino se lo mandó a su padre), le daba el número de la transferencia, el guiri comprobaba que el dinero existía, cogía un avión y quedaban en Munich. Todo muy raro pero el muchacho lo hizo.
Ahora bien, tras irse al aeropuerto (el Western Union estaba allí), hacer la transferencia y volver, al guiri no le aparecía nada con el código que mi inquilino mandó. Estuvieron discutiendo de nuevo otras mil horas y el guiri amenazando con no coger el avión si no hacía otra transferencia a otro conocido.
Todo era cada vez más raro porque eso de que puedas coger un avión cuando te apetezca es mentira. Además, cada transferencia de Western Union cuesta 30 euros. El dueño decía que se correría con los gastos, pero quien sabe.
Resumen final, el inquilino se ha marchado (ahora vive con Carlos, porque viene María Luisa) con 4 paseos al aeropuerto, no sé cuántas transferencias (30 euros por transferencia) y casi 500 euros en el limbo. Al parecer le mandó al padre a España ese dinero en una transferencia pero el padre no lo ha retirado y los de Western Union no saben donde está el dinero. Y no, no tiene piso.
Es una historia que creo que aún no ha acabado. Yo no sé si me enteraré del final algún día, pero espero que encuentre piso pronto. Mi sensación después de todo está enfrentada. Me da pena pero creo que se lo ha tomado todo con mucha calma. Ha pernoctado 4 días aquí y porque le dije que se tenía que marchar, que si no hoy seguiría (sería su 6ª noche). Me ha invitado a comer varias veces pero se ha echado siestas de 4 horas en mi cama.Se preocupaba por conseguir número pero no llamaba al momento, si no al día siguiente con la tranquilidad.
No sé, el tener una persona 24 horas pegada (a la que apenas conoces) es extenuante. Acompaña, pero cada uno necesita su espacio. Lo que más agradezco ahora, el poder venir de la ducha en toalla y vestirme tranquilamente en el cuarto.
Lo que no voy a echar de menos: su sudadera. Imagina que llevas más de una semana en Alemania con sólo 15kg de equipaje, pasando fresquito y claro, con algo te tendrás que abrigar por las mañanas, por las tardes y cuando duermes por las noches, así que cada vez que yo entraba en el cuarto hacía un gesto de "ugh". El ultimo día le dije: “como no la laves pronto va a echar a andar sola” y se la terminé lavando, pero eso es ya otra historia...
(A) 2,9. He ido a lo más barato de lo barato.
(B) 252. El alquier mensual
(C) 2,8. El champú en España es mucho más caro.
¿¿2,8 por galletas+champú+compresas y te quejas de la calidad de éstas?? Creo que me sale a cuenta hacer la compra mensual en el Juteken de Freising en vez de el de mi barrio...además tienen galletas!!
ResponderEliminarhttp://www.youtube.com/watch?v=lHtirJRxTtE
me encanta tu blog,ya te toca escribir otro dia.bs
ResponderEliminarlo de tu inquilino es un timo, esta denunciado ya en españa y a nosotros nos querian hacer lo mismo, q recupere su dinero pronto o lo perderá
ResponderEliminarun beso